El Betis nació en 1907 con el nombre de Sevilla Balompié. Eran
un grupo de estudiantes
muy ligado a la Escuela Politécnica de Sevilla. El motivo fue: crear
un club, que
mantuviese
una rivalidad
con el Sevilla, el otro equipo de la ciudad.
El nombre elegido por el grupo de jóvenes, con el que pretendieron
evitar la expresión inglesa
foot-ball,
acabó por convertirse en su seña de identidad: “Sevilla
Balompié”.
Muy
pronto, el
“Balompié”
se dio a
conocer al convertirse en
1910 en el primer vencedor de la
Copa de Sevilla,
condición que revalidó y
ostentó hasta 1913.
En 1908, el equipo acude a Huelva a disputar un torneo, en lo que
sería la primera experiencia seria del club.
El Betis, propiamente dicho, nace en 1909, fruto de
una escisión en el
Sevilla
que se produjo porque, algunos directivos del conjunto
sevillista, no quería contar con un futbolista, porque era un
«simple obrero».
Esa escisión se fusionó con el Sevilla Balompié años
después gracias a Papa
Jones, un
británico que trabajaba en Sevilla. Su primera sede social se situó
en la casa de Guillermo Comesaña, en la calle de los
Aposentadores.
En 1914, el presidente por aquellos tiempos
del
club, Rodríguez de la Borbolla, consigue, que el Rey
Alfonso XIII otorgue al club el título de
Real, lo que igualó la balanza con el Sevilla Balompié e
hizo posible la fusión de ambos clubes, bajo la presidencia
honorífica del Monarca español.
El primer partido
del equipo bético se produjo en 1914. En él, se eligieron los
colores amarillo y negro.
Ese mismo año, el Betis, sólo unos meses después de su definitiva
fusión, se proclama campeón de la Copa de Sevilla, venciendo
en la final al Sevilla en los terrenos donde jugaba, por
entonces, el campo de la Enramadilla, ubicado en el Prado.
En 1918, durante el partido de la Copa de Andalucía que les
enfrentaba al Sevilla, los jugadores Canda y Artola no obtuvieron
el permiso necesario para jugar, ya que se encontraban haciendo el
servicio militar. Los dirigentes béticos, como protesta, se
presentaron con los juveniles y perdieron 22-0.

En 1919, el equipo
estrenó un nuevo campo,
el
del
Patronato
Obrero, donde tuvieron que trasladarse porque el Ayuntamiento
quería agrandar la Feria. En estos años, destacaba la figura del
Marqués de Contadero, que iniciaba su andadura como presidente
del club, y de Andrés Aranda, un mito futbolístico en el
equipo.
En 1921 Gil Gómez Bajuelo llega a la presidencia del club y
el club inicia una lenta, pero continua escalada. En esos años, se
producen
históricas victorias frente al Sevilla, a la vez que nace el
profesionalismo en este deporte, lo que lleva a la creación de
la Liga profesional.
En 1924 llega a la presidencia del club Ramón Navarro
Cáceres, que llevó a cabo importantes renovaciones en el
campo del Patronato y dio a conocer al
Betis fuera de la región.
En 1925,
el Real Betis fue invitado a Alemania, donde se dio a
conocer por toda Europa.
En 1926,
el equipo derrota al Sevilla en la Copa Spencer, en memoria
de un difunto jugador, por los resultados de 1-3 y 2-0.
En este año, se pagó el primer sueldo que cobraron los jugadores,
que fue de 150pts.
 
En la temporada
1926-27, el Betis consigue el subcampeonato de
Andalucía
y llega al equipo el
profesionalismo.
En el campeonato
de España de 1928, el equipo se metía en cuartos al derrotar
en la fase previa al Athletic de Madrid. en cuartos, ante el
poderoso Barcelona, el equipo bético venció 1-0 en
Sevilla, pero perdió 4-1 en Barcelona.
El partido de desempate, celebrado en Chamartín,
vio la victoria catalana por 1-0, gol de Samitier al
transformar un dudoso penalti. Ese mismo año, el Betis se
alza con el Campeonato de Andalucía
tras derrotar en la final al Sevilla por 3-0. También se creó la
Liga esa temporada y el Betis, quedó encuadrado en la
Segunda División.
Por último, en ese año el Betis venció al Sevilla en la
inauguración de su estadio, el Nervión.
En 1929, con la apertura del campeonato liguero, el Betis
quedó encuadrado
en la 2ª División a igual que el Sevilla.
En
1930,
Ignacio Sánchez Mejías llega a la presidencia del club
con el propósito de situar al equipo entre los grandes del fútbol.
Aumenta los sueldos de los jugadores y hace fichajes a la postre
decisivos para el club, como Timimi y Adolfo. En la Liga del
30-31
el equipo acabó en sexta posición, pero en la Copa el
equipo llegó a la final perdiendo con el Athletic de Bilbao,
por 3-1.
En la temporada 1931-32
el Betis se proclama campeón de Segunda y asciende a Primera. No obstante, el equipo logró y pasó a ser el
primer equipo andaluz en
alcanzar la máxima categoría.
Los años sucesivos el Betis se situaría entre los
grandes. Al margen de esto, llegaron al equipo Saro, Aedo,
Arqueta, Manolín, Chachelo y Unamuno. También, el equipo llega a
semifinales en Copa y Lecue se convierte en el primer
internacional bético.
La
temporada 34-35 pasa por ser la más gloriosa de la historia
del club.
Al

gran equipo que
ya poseía, llegaron Gómez, Caballero, Larrinoa y Rancel, lo
que trajo como feliz consecuencia la victoria en la Liga del
conjunto verdiblanco. Era
el
28 de Abril de 1935,
y está escrito en la Historia del club verdiblanco:
el Betis venció por
0-5 en Santander
y se hizo con el título de Liga; era
Sábado de Feria,
y la fiesta se trasladó al
recinto ferial,
donde la noticia
se
dio a conocer en las
pizarras de las
casetas.
Al margen del título, el equipo también celebró la
internacionalidad de Areso y Aedo. A la victoria en Liga, le siguen unos años
de penurias. En la última Liga antes de la guerra, los sevillanos
son séptimos y durante ella, el
equipo se ve
totalmente
masacrado por la batalla.
En 1936 el equipo tuvo que trasladarse al Estadio de la
Exposición en el barrio de Heliópolis.

Las
consecuencias de la
Guerra Civil
fueron
demoledoras para el Betis,
que además cometió el error de volver a la competición en
1939-1940,
cuando podría haber solicitado la moratoria que se aplicó a otros
clubes cuyos estadios se
utilizaron para necesidades de la guerra.
Dos años después, el equipo dirigido por Andrés Aranda y
presidido por Valentín Pérez, retorna a Primera. Ese ascenso
había hecho albergar esperanzas a los béticos, pero nada más lejos
de la realidad. Ese mismo año el equipo volvió a descender a
Segunda tras acabar último en la Liga. Durante las cuatro
campañas siguientes, el equipo, roto por problemas económicos,
deambuló cuesta abajo por la división de Plata, hasta que la
temporada 46-47 vio como uno de los históricos equipos
nacionales caía en el pozo de la Tercera División
Los años sucesivos pasarán para la entidad verdiblanca en Tercera,
concretamente fueron siete las temporadas que se permaneció
en el foso de esa categoría. Ad emás,
el Betis pasaba apuros
económicos y todas las Federaciones, empezando por la andaluza, le
daban la espalda. En 1947,
llegó a la presidencia Pascual Aparicio, que durante tres
años, no sólo dirigió al Betis, sino que lo costeó,
impidiendo así que el equipo desapareciera,
lo que, en otras circunstancias, hubiese sido prácticamente
inevitable. Las temporadas del Betis en Tercera se
resolvieron con un equipo peleón que, en la mayoría de los
campeonatos, estuvo cerca del ascenso, pero por unas “cosas u
otras”, el ascenso no se materializó hasta la
temporada 53-54. El ansiado ascenso fue celebrado por los
aficionados béticos con una «lluvia de puros» al campo.
Al club, llegaron jugadores como Montes, Guerrero, Cabrera, Suñer
y Vilariño, y el año se saldó con un balance positivo, acabando
en quinta posición del Grupo 2 de Segunda. Al año siguiente,
llegó al c lub
el presidente Benito
Villamarín
que trajo al equipo una mentalidad empresarial, necesaria para
mejorar la economía bética, que fue llenando de dinero sus arcas.
Durante los diez años que estuvo
Villamarín de presidente, el equipo se ganó la simpatía de toda
España. En la temporada 56-57, con Pepe Valera en
el banquillo, el Betis empieza a construir un equipo que llegara a
la categoría de la que nunca debió bajar y así llegan buenos
jugadores al equipo, como Ramoncito, Lasa, Roberto y Castellanos.
Pero el ascenso no llegó tampoco en ese año. La temporada siguiente,
el equipo ya no esperó más y, en el año de sus bodas de oro, logró
el soñado ascenso.
Una vez conseguido el ascenso, el Betis se
concentró
en mantener la categoría. Así, el equipo presidido por Villamarín
fichó a
Otero, Oliet, Moreira, Azpeitia, Bosch, el hungaro Kucsman y el
zaguero Eusebio Ríos. Ese año, en el que se
inauguraba el Pizjuán, el
Betis venció allí 2-4, lo que le sirvió para
finalizar sexto ese año. Pero no todos fueron buenas noticias, ya
que el ídolo bético, Luis del Sol
emigraba al Real Madrid. No obstante, logró confeccionar un buen equipo y en los
años sucesivos se
consolidó, más si cabe, en la máxima categoría, lo que sería el
prefacio de un gran año (63-64), en el que el equipo quedó
tercero y completando una buena actuación copera, cayendo en cuartos
de final con el Valencia. Al final, el club se clasificaba para la
Copa de Ferias.
El año de la participación europea se salda con la eliminación de la
Copa de Ferias en
primera
ronda a manos del Stade Francaise. Además, ese año se acaba
doce en la Liga y el equipo
vuelve a sufrir problemas económicos, lo que le llevarán a
descender como último clasificado la temporada siguiente.
Al año siguiente vuelve a subir, para descender al siguiente año. No
obstante, lo más destacado de ese periodo es la muerte del gran
presidente blanco,
Benito Villamarín, víctima de una larga enfermedad.
Los tres años sucesivos, el Betis permaneció en
Segunda, aunque peleando por el ascenso, en unos años
marcados por los problemas económicos y deportivos. La única
alegría la dio Quino, que en la temporada 68-69 se
proclamó máximo goleador de Segunda. En la 70-71 se logra por
fin el ascenso, gracias, sobre todo, a la magnífica labor del
técnico Antonio Barrios.

En el año 71 72, no pudo evitar el descenso y el entrenador Barrios fue destituido. El equipo descendió y hubo
q sufrir al año siguiente para no descender a Tercera y ser
líderes en la temporada
73-74, con lo que se volvía a la élite.
La muerte de
Andrés Aranda
y el descenso a 2ª
División,
al primer
“Eurobetis”
le sucede entonces el
“Currobetis”,
ese equipo que al igual que
Curro Romero
es capaz de la faena más legendaria y el fracaso más inesperado:
ascensos y descensos casi consecutivos convirtieron al Betis en el
clásico “equipo
ascensor”,
hasta que se consolidó en
Primera en 1974.
En la
1974-75, el húngaro Szusza permanecería en el banquillo y
el equipo, que poco a poco iba solventando sus dificultades
económicas, al tiempo
que exprimía la cantera y fichaba con acierto, lo que fue levantando
los cimientos de un gran equipo. Al final, el equipo acabó noveno
en Liga, un equipo que se había reforzado con Eulate,
Mendieta y, sobre todo, con el jugador procedente del Valladolid,
Cardeñosa. Al año siguiente llegarían al equipo
Landisnsky, García Soriano y Escalante.

En la temporada 76-77 llegan al equipo, por encima de los
demás un nuevo valor de
la
prolífica cantera bética, Rafael Gordillo.
Era la temporada en la que
se celebraba la primera Copa del Rey.
El Betis hizo un magnífico papel liguero, acabando quinto y
se iba a proclamar campeón de Copa, al derrotar en la final al
Athletic de Bilbao en el Vicente Calderón en la tanda de
penalties. Esnaola marcó el suyo y cuando lanzó Iribar, el
cancerbero bético detuvo el lanzamiento, dando al equipo del
Villamarín su primer triunfo copero. Pero al año siguiente, en
la que la participación europea fue fructífera, dejando en la cuneta
al
Milán
y al Lokomotiv de Leipzig,
el equipo, después de un año muy irregular volvió a descender a
Segunda. No obstante, sólo se estuvo un año en Segunda y se
acabó quinto en Liga al año siguiente, en un año que la
directiva aprovecharía para remodelar el estadio con vistas al
Mundial de 1982. Los años posteriores el club se
afianzaría en la zona alta de la tabla, terminando sexto las
dos temporadas
sucesivas, lo que le dio billete para la UEFA, que sería el
mejor regalo para celebrar el 75 aniversario de la entidad.
Las temporadas 82-83 y 83-84
suponen para el Betis ser sede en el Mundial de
España
y la consecución del gol número mil del club, por parte de Alex,
un central quien, de certero cabezazo, se lo metió al Mallorca en
el Luis Sitjar. En Liga, el equipo acabó undécimo y
quinto respectivamente. Las Ligas sucesivas ven al Betis
permanecer en Primera sin apuros, a pesar de perder a algunos de sus
baluartes, como
Cardeñosa, Esnaola y Gordillo. En Liga se acabó,
decimocuarto, octavo y noveno respectivamente, en la
famosa Liga del Play-Off.
Desde la temporada 87-88 hasta la 91-92,
el Betis se convierte en un equipo ascensor, alternando la
Primera y la Segunda.
En 1992,
el Betis atravesó un periodo de crisis económica y deportiva, en el
que vivió nuevamente como “equipo ascensor”
hasta el
descenso de 1991,
sin duda en uno de los peores momentos para afrontar la preceptiva
conversión en sociedad anónima deportiva.
El Plan de
Saneamiento obligó al
Real Betis Balompié –en esos momentos
club de 2ª división-,
a cubrir un capital social de casi
1.200 millones de
pesetas,
el doble
del importe exigido a casi todos los
clubes de Primera y Segunda.
En poco más de 3 meses, los aficionados béticos aportaron en
pequeñas cantidades un total de
400 millones de pesetas: un importe que aunque habría
cubierto entre el 60% y el 100% de capital de cualquier otro club de
1ª o 2ª, en este caso resultó insuficiente.
A esos 400 millones se sumaron otros 100 aportados en paquetes
superiores al 1% del capital social exigido,
pero seguían sin
cubrirse 680 millones y sin concretarse el apoyo de empresas o
instituciones.
El 30 de Junio, el vicepresidente económico
Manuel Ruiz de
Lopera
presentó avales por esa cuantía, y se hizo con el
control
mayoritario de la S.A.D.,
eludiendo el
descenso a 2ª B
y entrando en el Plan de Saneamiento.
En la temporada
92-93 vuelve GORDILLO, para retirarse 2 años después, 94-95

El ascenso en Burgos de 1994, tras 3 años en la División de
Plata,
fue muy festejado por el beticismo y le sucedió una carrera
ascendente: en la primera temporada tras el ascenso, el Betis fue el
equipo revelación y finalizó en tercera.
En los últimos 15 años, y particularmente la década entre
1995 y 2005,
el club se ha clasificado en tres ocasiones entre los
4 primeros
de la Liga ,
ha jugado
tres finales,
dos de
Copa del Rey
y una de la Supercopa de España, ha ganado
un título
y ha participado en la Liga de Campeones, la Recopa de
Europa y en
cuatro ediciones de la Copa de la UEFA.
Pero, sin duda,
2005 es el año del Betis: en sólo 34 días,
el club verdiblanco
ganó un derbi
determinante para la clasificación, pasó a la Final de Copa del
Rey, llegó a la última jornada de Liga dependiendo de sí mismo,
finalizó en
cuarta posición
de Liga
empatando en Mallorca y se convirtió en
Campeón de España en el Vicente Calderón.
Dos meses más tarde, se convirtió en el
primer equipo andaluz
que se clasificó para disputar la Copa de Europa bajo el formato de
Liga de
Campeones
al superar en la eliminatoria previa al
Mónaco
–subcampeón de la edición de 2004-, y disputó la Liguilla encuadrado
en el grupo del Campeón de la edición anterior de la Champions,
el
Liverpool, y el campeón de la Liga Inglesa, el Chelsea.
Una vez más, a un año de euforia le sucede otro de desasosiego: el
equipo rozó el descenso en la temporada
2005-2006
y la temporada finalizó con división entre Presidente y entrenador,
y una
crisis institucional desconocida desde finales de los ochenta.
En la temporada
2006-2007, 2007-2008
el equipo vuelve a las andadas el equipo se refuerza con grandes
jugadores, pero sigue sin levantar cabeza y se juega el no descender
en las últimas jornada, pero llega el año q no queríamos,
2008-2009,
y el equipo con grandes jugadores (Sergio
García, Emaná, Memet Aurelio. Oliveira etc..)
se mete en la dinámica de no ganar y cae al
pozo de la 2ª
división.
La afición,
con una
manifestación pacífica, nunca vista en ningún equipo del mundo, con
más 60 mil personas
en la calle,
solo pide, el cambio que este equipo necesita, para que vuelva a ser
ese equipo
grande como su afición,
y querida en todo el mundo.
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